lunes, 5 de mayo de 2008



Los laberintos siempre me intrigaron, todavía no entiendo por qué. Una vez, cuando era chiquita fui a uno. Fue tan desesperante, no sabia por donde salir y empecé a correr. Y encontré a mi papá, y estuve un poco mas tranqila. Sin embargo, me desesperaba el no saber por donde salir.

No sé por qué, pero ultimamente me siento en un laberinto. Hay cosas a las que no le encuentro salida y menos solución. No es que quiera ser trágica ni mucho menos, pero es lo qe siento. Es increible la felicidad que se siente cuando llegamos al final del laberinto... Como asi se debe sentir cuando encontramos la solucion a un enredo de la vida cotidian. Uff, los enredos. Creo que yo sola me meto en ellos, que me los busco. Quizas sea para no sentir tanto aburrimiento, o simplemente lo hago de manera inconsciente.

Hoy me siento en un laberinto, no se para dónde salir corriendo. No tengo de donde agarrarme y no encuentro la salida a muchas cosas. Quizas encuentro una buena opcion para salir, pero dudo si ir para ese lado, por miedo a equivocarme y por tonta. Soy asi, indecisa. Quizas ese lugar sea una buena opcion, pero al ser desconocido, me da miedo. Me hace sentir chiquitita y vulnerable. Pero bueno... Una vez me dijeron que la vida es un laberinto, donde todo el tiempo hay que tomar desiciones. Muchas veces esas desiciones no son la mejores para nuestro alma, pero a largo plazo, notaremos que si... Será verdad?

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