
10 am. Martes 18 de agosto. Colegio San Miguel. Estan reunidas 41 familias super ansiosas, algunos de ellos se van a Bariloche. Entre cantos, ansiedad y llantos, subimos al micro con muchas expectativas. Un día arriba del micro no parecía nada fácil. Mientras unos cantaban, otros intentaban dormir o reian a carcajadas. La ansiedad por llegar a destino era impresionante, la alegria y la felicidad se hacian notar. Las boludeces que se dijeron y se inventaron durante esa estadia en el micro, son increíbles: el pampa, semen rock, etc. Después de 3 controles seguidos, a media hora de la ciudad de Bariloche, llegamos a destino luego de una joda de los coordinadores. Las habitaciones de 6 magicamente no estaban disponibles para nuestro curso, pero nos las arreglamos con una habitacion de 4, donde una noche terminaron durmiendo 8 personas. La cantidad de anécdotas que se crearon en la habitación 101, son incontables. Desde las jodas teléfonicas, las frases pegadas en la pared, el desastre de ropa, la suciedad, el alcohol, todo. El dormir poco no importaba, se seguia disfrutando a full. El intercambio de ropa para poder estar todas diosas, las risas y las ganas de disfrutar al maximo. Recorrer el centro y pensar que se puede comprar. Las excursiones que cansaban y los flashes que se hacian notar para poder congelar un momento.
Hay miles de cosas que tengo para contar de este viaje increible. Fueron 10 días sin parar, con peleas de por medio, pero no son para resaltar. Gracias a quienes lo hicieron posible.


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