Tu amor me cura las heridas que aún nos sangran.
Yo solo quiero tener mi libertad, eso no quiere decir que me tengan que abadonar. No es tan difícil de comprender.
Si estoy acá se que no es por casualidad.
Y si me ven callada es porque me puse a pensar en mi y en todo el ruido que tengo a mi alrededor.
No creas que me perdí, siempre estuvimos aquí. Todo cambia y otra vez nos volvemos a encontrar. Creo en todo lo que fui a pesar de estar aquí.
En el tiempo de los dos se que no nos fue tan mal. No pensaste estar así, no creiste en este fin.
Ultimamente las cosas no andaban tan bien y yo no quiero que vos te sientas mi rehen.
Y a fin de cuenta volvemos al mismo lugar.
Y aunque yo creí que estaba todo bien, que nada podía fallar, descubrimos que fue diferente la realidad.
No sirve batallar contra el bien o contra el mal.
Deberé juntar la paz en una bolsa y no creer en nada.
Y aunque no creas verdad, te creas tu propio circo.
Deja que te diga que hace tiempo que no aguanto tus ataques de sinceridad.
Sigo porque soy perseverante, tal vez no me resigne al final.
No tomes desiciones sin creer.
Como un río que no sabe ir hasta el mar, olvidamos el camino.
Seguimos las señales y entendimos todo al revés.
Miro hacia atrás y no encuentro un lugar entre tus palabras.
Sinceramente pienso que es mejor que ya no esté, pero en el fondo sigo lamentándome.
Ya se ha ido el tiempo de verme sufrir y no me duelen las heridas abiertas.
Ahora se que lo malo acabó, que todo terminó, que puedo seguir.
Que no te sorprenda el verme partir y no me sigas detrás de la puerta.
No me preguntes que será de mi, no tengo ganas de encontrar la respuesta.
No sirve minimizar todo.
Quiero estar en tu lugar y saber que nos pasó.
Ya no estoy porque me pierdo.
Lo que provoca una tarde escuchando a Daniela Herrero y sacando conclusiones.


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