Finalmente puedo decir que egresé de la escuela secundaria. Un poco de tristeza, un poco de alegría y luego de miles de ruegos para terminarla de una vez. Es raro, porque creí que en la entrega de diplomas me iba a llorar la vida, y nada que ver. Fue un acto extraño, poco emotivo... Realmente no esperaba que fuera así.
Y ahora, hay que esperar para saber a que universidad perteneceré... Ah, y aunque no me gradué en toga (si hago un MBA en UADE, es probable que use toga), tuve mi gorrito de graduación (bastante trucho, por cierto... pero antes que nada).





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